Geoffrey Muldoon
Una revolución de datos está trayendo transparencia al océano más grande del mundo
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En la lucha contra la pesca ilegal, las naciones del Pacífico recurren cada vez más a la tecnología para tener visibilidad sobre sus aguas.
Extendida a lo largo de una superficie oceánica mayor que la masa terrestre de África, la región del Pacífico alberga algunas de las aguas más ricas y vulnerables del planeta. Sus corrientes son hogar de poblaciones migratorias de atún que abastecen los mercados globales, ecosistemas costeros que sustentan las identidades de numerosas culturas y vastos corredores marinos que preservan la biodiversidad.

Las aguas de Papúa Nueva Guinea, que cubren más de 926.000 millas cuadradas (2,4 millones de kilómetros cuadrados), albergan algunas de las pesquerías de atún más productivas del mundo. Mientras tanto, en las aguas del sudeste asiático se encuentra un tercio de los hábitats costeros y marinos del planeta. La región del Pacífico ofrece una enorme diversidad ecológica y cultural a lo largo de un paisaje marino aparentemente infinito. Y sin embargo, la misma escala que define la región también expone su mayor desafío.
Durante décadas, las naciones del Pacífico han tenido que lidiar con los efectos de flotas de patrullaje limitadas, elevados costos de combustible y dinámicas cambiantes de recursos, todo mientras enfrentan el flagelo de la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada (INDNR). Según un informe, el volumen anual total de productos de atún capturados o transbordados en el Pacífico centro-occidental involucrando actividades INDNR se estima en 192.186 toneladas, valoradas en unos US$ 333 millones—una amenaza considerable que perjudica las poblaciones de peces, socava a los pescadores legales, priva a los estados insulares de ingresos por recursos y pone en riesgo a las comunidades costeras que dependen del pescado para su sustento e ingresos.
«En muchos sentidos, el Pacífico es un océano demasiado grande para patrullar y demasiado valioso para dejarlo sin vigilancia», afirma Geoffrey Muldoon, director de implementación de programas de Global Fishing Watch. «Esto significa que las autoridades pesqueras han estado frecuentemente sobrepasadas y que los malos actores operan con libertad».
Ante este panorama, la transparencia ha surgido no como un ideal abstracto, sino como un instrumento práctico y eficaz de buena gobernanza oceánica. Nuevas plataformas de datos abiertos están permitiendo a los gobiernos ver más allá del horizonte: rastreando la actividad de las embarcaciones casi en tiempo real, compartiendo inteligencia entre fronteras y otorgando a los estados insulares conocimientos que antes no tenían.
«Para proteger el océano, necesitamos ver y comprender todo lo que ocurre en el mar», señala Muldoon. «Y necesitamos empoderar a las instituciones y a las personas para que actúen con ese conocimiento. Ese es el poder de los datos y la transparencia».
Conversamos con Muldoon para explorar cómo los datos abiertos están transformando la gobernanza marítima en el océano más grande del mundo, revelando los cambios en políticas y prácticas que están ayudando a las naciones de la región a fortalecer el control sobre sus aguas, proteger pesquerías vitales y trazar un futuro más seguro en una era de cambios acelerados.
La región del Pacífico enfrenta desafíos únicos para gestionar sus vastos y diversos recursos marinos. ¿Cómo se ve la transparencia cuando se implementa en una región tan extensa —y cómo puede ayudar a generar confianza entre países, flotas y comunidades costeras que dependen de las mismas aguas?
Es fundamental entender la escala de la región del Pacífico y el océano que la une. Dispersas en un área de 33 millones de kilómetros cuadrados, las naciones del Pacífico están vinculadas no por tierra, sino por el océano más grande y profundo del mundo. Para muchos países de la región, sus zonas económicas exclusivas (ZEE) superan ampliamente su superficie terrestre. El Pacífico es, en esencia, un inmenso y diverso espacio azul en el corazón del planeta.
Esta inmensidad es también lo que hace que la gestión sea tan difícil. Las embarcaciones pesqueras entran y salen de aguas nacionales con rapidez y destreza, aprovechando las grandes distancias y la limitada capacidad de vigilancia. Las tripulaciones de buques patrulleros deben supervisar territorios más grandes que continentes. Y el cambio climático está alterando los cimientos mismos del ambiente marino —desplazando poblaciones de peces y agregando nuevas presiones sobre comunidades que ya enfrentan vulnerabilidad económica.
En Global Fishing Watch, necesitamos tomar todo esto en cuenta y preguntarnos cómo se ve la transparencia en una región tan vasta y compleja. Para nosotros, todo comienza con los datos abiertos. Esto significa información que rastrea la actividad de las embarcaciones, como los datos del sistema de monitoreo de embarcaciones (VMS) o del sistema de identificación automática (AIS). Significa acceso a listas compartidas de embarcaciones autorizadas y sus verdaderos beneficiarios finales en registros públicos. Y significa garantizar que estos datos permanezcan accesibles para fines de monitoreo y fiscalización.
Pero la transparencia no es solo operativa, también es institucional. Es fundamental para la toma de decisiones, fomenta la rendición de cuentas, impulsa mejores esfuerzos de monitoreo, control y vigilancia (MCV) y es esencial para una gobernanza oceánica equitativa e inclusiva. La transparencia que entrega datos compartibles ayuda a construir confianza porque la misma información es visible para todos. Y mediante esa confianza, las naciones del Pacífico pueden profundizar la solidaridad regional, coordinar sus esfuerzos de monitoreo y fiscalización, compartir información de riesgo de pesca INDNR de manera más abierta y responsabilizar a los tomadores de decisiones. La transparencia basada en datos permite que el Pacífico hable con una sola voz.
La pesca ilegal, no declarada y no reglamentada (INDNR) sigue siendo un gran problema en el Pacífico y en toda la región de Asia. ¿Cómo puede la tecnología de Global Fishing Watch cambiar el equilibrio de poder en el monitoreo y la fiscalización, y quién debe actuar para que eso ocurra?
La pesca INDNR ha prosperado históricamente debido a la falta tanto de transparencia como de buenos datos. En enormes extensiones oceánicas como el Pacífico, las autoridades dependen de ver y saber dónde están los actores ilícitos para impedir que participen en actividades INDNR. Pero los vacíos de datos hacen imposible una gestión eficaz, y esto pone en riesgo acuerdos ambiciosos para proteger el océano.
Al hacer que los datos AIS sean públicos y accesibles, Global Fishing Watch está democratizando el acceso a la información y permitiendo que las naciones insulares del Pacífico con presupuestos de vigilancia limitados compitan en igualdad de condiciones. Al hacerlo, estamos cambiando el equilibrio de poder en monitoreo y fiscalización, redefiniendo quién tiene acceso a información crítica, quién puede actuar con ella y con qué rapidez y eficacia pueden responder. La transparencia redistribuye el poder, garantizando que un acceso equitativo a la información permita a los pequeños estados insulares del Pacífico combatir la pesca ilegal y avanzar hacia una gobernanza oceánica más fuerte y responsable.
¿Qué ejemplos ha visto en los que los datos abiertos de Global Fishing Watch hayan influido directamente en decisiones y acciones de fiscalización en el Pacífico?
Global Fishing Watch brinda datos anuales y apoyo analítico a cuatro iniciativas integrales de vigilancia lideradas por la Agencia de Pesca del Foro de Islas del Pacífico (FFA): la Operación Rai Balang, la Operación Tui Moana, la Operación Island Chief y la Operación Kurukuru. Estas operaciones cubren más de 21 millones de kilómetros cuadrados de aguas de los miembros de la FFA y zonas adyacentes de alta mar. Nuestros datos de teledetección y herramientas tecnológicas pueden monitorear actividad pesquera histórica en esta vasta área, y nuestro análisis basado en riesgos ayuda a las agencias de fiscalización a dirigir patrullas y desplegar activos marítimos y aéreos donde resultan más efectivos.
A principios de 2025, tres embarcaciones con bandera indonesia fueron avistadas operando de manera sospechosa en aguas de Papúa Nueva Guinea. Global Fishing Watch proporcionó a las autoridades papúes un análisis detallado que indicaba que estaban desactivando su AIS y exhibiendo patrones de movimiento y velocidades consistentes con actividad pesquera. Al superponer conjuntos de datos adicionales de Global Fishing Watch —incluyendo radar de apertura sintética (SAR), Sentinel-2, LandSat-8 y detecciones de luces nocturnas (VIIRS)— pudimos verificar que las embarcaciones operaban en zonas críticas dentro de aguas papúes, lo que llevó finalmente a su detención y a una investigación completa por parte de las autoridades locales.
Las naciones insulares del Pacífico tienen fuertes lazos culturales y económicos con el océano, pero también enfrentan desafíos para equilibrar soberanía y colaboración regional. ¿Cómo puede la transparencia basada en datos abiertos empoderar a estos países para fortalecer la fiscalización sin comprometer el control nacional?
Creo que la transparencia a través de datos abiertos puede fortalecer la soberanía de los países insulares del Pacífico, en lugar de debilitarla. Cada vez más, estas naciones recurren a la transparencia y los datos abiertos para fortalecer el control sobre sus vastos dominios marítimos, reconociendo lo difícil y costoso que es gestionarlos sin herramientas modernas. Muchos estados del Pacífico supervisan zonas marítimas mucho más grandes que su territorio terrestre, enfrentándose al desafío diario de monitorear millones de kilómetros cuadrados de océano rico en recursos con solo un puñado de embarcaciones patrulleras, aeronaves y oficiales de fiscalización. En esta realidad, la transparencia y la cooperación regional son esenciales para lograr una gobernanza oceánica eficaz.
Además, compartir información entre países insulares del Pacífico apoya la fiscalización y la colaboración sin erosionar los intereses nacionales. Permite la supervisión colectiva de la actividad de las embarcaciones, facilita operaciones más rentables como el intercambio de inteligencia y patrullajes conjuntos coordinados, y permite que los limitados activos de fiscalización se desplieguen con mayor eficiencia.
En última instancia, la transparencia está siendo vista cada vez más como un multiplicador de soberanía, no como un riesgo. Los datos abiertos proporcionan a los gobiernos mayor conocimiento, más control, una fiscalización más efectiva y una colaboración más estratégica, al tiempo que protegen los intereses nacionales y alivian la enorme presión de monitorear el océano abierto.
La región del Pacífico occidental y central (WCPO por sus siglas en inglés) aporta actualmente casi el 60 por ciento de la captura mundial de atún. ¿Cómo están respondiendo los países a los desafíos de mantener pesquerías de atún sostenibles y cómo pueden apoyarlos los datos y herramientas de Global Fishing Watch?
El desafío para los países insulares del Pacífico ya no es solo gestionar las poblaciones de peces, también se trata de defender la soberanía económica de la región y adaptarse a un océano que cambia rápidamente. Establecer reglas regionales, requisitos de monitoreo y estrategias de captura a través de la Comisión de Pesquerías del Pacífico Occidental y Central (WCPFC) sigue siendo la forma más efectiva de gestionar poblaciones transfronterizas. Igualmente, trabajar a través de la FFA sigue siendo el camino más influyente para fortalecer el MCV mediante vigilancia conjunta y monitoreo en el mar para disuadir la pesca INDNR. Las reglas de mercado, comercio y las reformas a los subsidios pesqueros internacionales son otros elementos clave para gestionar la capacidad pesquera y promover prácticas más responsables.
Si bien implementar estas respuestas tradicionales sigue siendo crucial para aprovechar de manera sostenible las poblaciones de peces del Pacífico, el cambio climático es ahora la mayor amenaza emergente para la prosperidad a largo plazo de los estados insulares del Pacífico. El calentamiento oceánico está alterando la distribución de los atunes. El riesgo es que los peces se desplacen fuera de las ZEE de algunos estados insulares y hacia alta mar, o las ZEE de otros, generando un mapa de ganadores y perdedores. Lo más preocupante es que estos desplazamientos amenacen los ingresos de muchos estados que dependen de las tarifas por acceso pesquero. La fortaleza del Pacífico siempre ha sido su enfoque equitativo para gestionar un recurso regional transfronterizo. El cambio climático amenaza no solo ese equilibrio, sino también la capacidad de vigilancia de la región.
En este nuevo orden, la transparencia digital mediante datos AIS y VMS será aún más importante. La misión basada en datos de Global Fishing Watch seguirá actuando como un multiplicador operativo, brindando a los países mayor visibilidad de la actividad pesquera en sus ZEE, distribuyendo herramientas y capacitación para fortalecer sus capacidades de análisis y fiscalización, orientando embarcaciones patrulleras y aeronaves de vigilancia hacia donde más se necesitan, y suministrando datos sobre cómo responden las flotas a los cambios en la distribución del atún impulsados por el clima. Al final del día, el mayor beneficio para los estados del Pacífico será político: los datos abiertos y la transparencia crean una visión operativa compartida en toda la región, fortaleciendo la cooperación entre países vecinos y equilibrando el acceso a la información.
A medida que nos acercamos a 2030 y a la meta global 30x30, ¿dónde ve las mayores oportunidades y amenazas para que los países del Pacífico utilicen la transparencia y la tecnología para alcanzar sus objetivos de conservación y sostenibilidad?
A medida que se acerca la fecha límite para cumplir las metas globales 30×30, los estados insulares del Pacífico navegan entre un mar de oportunidades y riesgos. Todas estas naciones enfrentan la misma realidad: para monitorear y gestionar millones de kilómetros cuadrados de océano, deben apoyarse en plataformas de monitoreo digital y datos abiertos.
En la última década, el monitoreo satelital y la detección de embarcaciones mediante inteligencia artificial han transformado lo que es posible en la gobernanza y fiscalización oceánica: desde rastrear embarcaciones pesqueras hasta designar, monitorear y gestionar áreas marinas protegidas (AMP). La tecnología puede motivar a los países a ser más ambiciosos en el cumplimiento de sus metas 30×30 y tranquilizar a las partes interesadas y a la comunidad internacional sobre el hecho de que, además de existir compromisos de AMP, el monitoreo digital garantiza que estas áreas se gestionen de manera efectiva. Los datos abiertos también están ayudando a los gobiernos a demostrar los beneficios económicos de la conservación.
Sin embargo, incluso mientras la tecnología y la transparencia generan oportunidades sin precedentes para alcanzar los compromisos 30×30, varios obstáculos sistémicos, financieros, de gobernanza y ecológicos limitan su impacto. Persisten brechas de fiscalización y capacidad en vastos territorios oceánicos. El financiamiento sostenible sigue siendo esquivo. Persisten dudas sobre la soberanía de los datos. El cambio climático está desplazando las poblaciones de atún y amenazando la eficacia de AMP estáticas. Y la coordinación regional continúa siendo un desafío.
Aun así, la “visibilidad” se está convirtiendo en un factor decisivo. El monitoreo digital no solo fortalece la vigilancia, sino que también amplifica la influencia diplomática, permitiendo que las naciones del Pacífico muestren al mundo cómo la pesca ilegal y las presiones climáticas están transformando sus aguas y demostrar sus esfuerzos por enfrentar estas amenazas de manera directa.